domingo, 4 de enero de 2015

Top 5: Mis Guitarristas Favoritos.


  Normalmente divido a los guitarristas en dos categorías: virtuosos y creativos. Creo que un guitarrista virtuoso se basa más en su técnica y velocidad para lograr su sonido, (normalmente más improvisado), a diferencia de un guitarrista creativo, que se basa en la melodía e imaginación para crear el suyo, (normalmente un sonido más pensado). Ninguna de estas dos categorías es "la mala" o "la buena", ¡ambas son geniales!, y por supuesto hay quien (para mi gusto) ha logrado conjuntar ambas para nutrir su estilo al tocar la guitarra, esto suele colocarlos dentro de mis favoritos, (pues hay quienes solo tienen una u otra característica). Era importante para mí mencionar esta diferencia antes de continuar. 

  Con suerte, todo quedará más claro mientras vaya escribiendo este top 5 de mis guitarristas favoritos. Nótese que no hablaré de los "mejores" guitarristas, pues eso es imposible de determinar, dado que es un tema muy subjetivo que se basa meramente en gustos personales. Entonces, por supuesto, hablaré solamente de los míos.


#5 JOHN SQUIRE: 

  Guitarrista de los Stone Roses. Es uno de esos guitarristas que caben en ambas categorías; es un virtuoso, pero es sumamente creativo. Sus riffs siempre van cargados de originalidad y es uno de los pilares del sonido brit, ¡lo cual para nada es decir poco!, no por nada fue influencia para la mayoría de guitarristas de britpop de los 90s. Lo que me encanta de su forma de toca es que la guitarra está siempre en un desmadre aparte durante toda la canción, pero sin soltar a esta de la mano. Juega con riffs cool todo el tiempo, haciendo que el tema esté siempre plagado de riffs individuales que a la vez forman una sola pieza maestra. Su guitarra está lejos de la canción sin estarlo, siempre conservando como base la melodía principal... Esto último puede sonar muy genérico, pero aquí hay un ejemplo de su manera de tocar la guitarra: es "Love spreads" de los Stone Roses, pero sin los demás instrumentos:



#4 GEORGE HARRISON:

  Por de más está decir a qué banda pertenece. Lo coloco en la categoría de los creativos, y no porque no sea virtuoso, (lo es a su modo), sino porque cada parte de guitarra en las canciones de los Beatles es un verdadero ejemplo de lo que se obtiene al pensar muy bien qué va a ir y en dónde en una canción; es tan de una sola pieza, tan digno de estudio por sí solo. 

  George tiene varias etapas en cuanto a su estilo y ejecución, pero siempre fue un guitarrista muy metódico, (me lo imagino ensayando una y otra vez sus propias creaciones), y sus piezas son... eso, piezas aparte, más que solo rellenos eléctricos en una canción. Personalmente, la etapa que más me gusta con respecto a su estilo, es la etapa solista, donde comenzó a usar slide para sus solos y riffs. Y un muy buen de ejemplo de esta etapa y de ese sonido característico, es "Marwa blues"; puedes escuchar solo las primeras notas, y ya sabes que se trata de George Harrison:



#3 DAVE DAVIES:

  Guitarrista de los Kinks. Sinceramente no tengo ganas de clavarme en el típico tema de la distorsión en "You really got me", "All day and all of the night", etc., (ese tema está más visto que el capítulo del Chavo del 8 donde se come todos los churros), además no es eso por lo que es mi tercer guitarrista favorito. Lo que me encanta de él es que conjunta perfectamente el virtuosismo con la creatividad. Puede hacer un solo de guitarra que te volará la cabeza, pero a la vez ser el guitarrista de acompañamiento ideal cuando la melodía es lo que debe trascender en el tema en turno, (y eso es importantísimo cuando tu hermano y compositor principal es nada menos que un genio de la melodía como lo es Ray Davies). Por ratos, Dave, puede hacer un riff  o un arpegio en el fondo, armónico e imaginativo, como en "Some mother's son", y por ratos puede ser el centro de toda la atención, de nuevo cargado de creatividad, pero ahora en un roll de guitarra líder, como en "I need you", o en un punto medio, como en "Waterloo sunset". De nuevo, puede sonar como algo genérico, pero no todos los guitarristas logran este nivel de comunión entre el virtuosismo y creatividad. 

  De ejemplo pondré una canción que creo resume perfectamente esas diversas facetas de la guitarra de Dave, en una sola canción; "Trust your heart", de los Kinks, donde por cierto canta él:



#2 PETE TOWNSHEND:

  Creo que el guitarrista de The Who es injustamente infravalorado como músico; sí, es un excelente compositor, un buen líder, quizá mejor persona... pero como guitarrista muchas veces es menospreciado y reducido a "destrozador de guitarras" y "remolinos con el brazo". ¡Es mucho más que eso! De nuevo reafirmando mi gusto por los guitarristas que en su virtuosismo, no dejan atrás la creatividad, sino que la ocupan como una herramienta; como si fuera una plumilla, o un amplificador.

  Lo que me encanta de él es su capacidad para componer riffs que definan un tema entero. Es decir, sus riffs no son secciones de la canción, van más allá, ¡son como un estribillo más! El intro de guitarra de "Pinball wizard" , por ejemplo, me provoca más que el estribillo mismo, ¡y no es decir poco! O el riff principal que se repite durante toda la ópera rock "Tommy"... ¡esa cosa me emociona más que muchas canciones enteras de otros artistas! Además, es el ser humano que mejor rockea con una guitarra ACÚSTICA; cuando lo hace es sencillamente un hijo de puta. 

  ¡Pete es un puto genio! ¡Es una banda de rock él solo! El ejemplo perfecto está en esta versión en vivo de "Magic Bus":



#1 BRIAN MAY:

  ¡Mi guitarrista favorito! ¡El genio de genios!, (para mí y muchos otros). Olvidémonos por un momento de que diseñó y fabricó su propia guitarra, olvidemos que toca con una puta moneda como plumilla, olvidémonos de su carisma y su cabello súper cool... Brian May es la mezcla perfecta entre creatividad y virtuosismo. Dudo que se pueda ir más allá. Su sonido es característico; puedes escuchar solo un segundo de cualquier nota y su Red Special lo delatará sin duda. Puedes no ser fan de su banda, pero si prendes la radio y agarras una canción a la mitad, sabes que es Queen tan solo escuchando la guitarra. ¡Y esa es una de las cosas que hacen tan especial a Brian para mí!, no solo tiene un sonido único individualmente, sino que le da un sonido único e inconfundible A SU BANDA. Quien haya tocado alguna vez en un grupo, sabe lo profundamente complicado que resulta lograr eso, si es que se logra en algún momento. Y él lo hace a la perfección.

  Puedes aislar la guitarra de cualquier tema de Queen y aun así quedarte con un track sumamente interesante y digno de analizar. El sonido de su guitarra es lo único que puede competir hombro con hombro con la voz de Freddie Mercury. El sonido de su trémolo, o su guitarra limpia, sus riffs que le dan sentido a cualquier verso, estribillo o puente, sus solos con una melodía aparte e igual de impecable que la melodía principal... ¡Todo en su forma de tocar me encanta! 

  Por ejemplo, cuando te das cuenta que todo en "Good company" es salido de su guitarra (a excepción, claro, de la voz, batería y el banjo-ukulele), no queda otra opción mas que sonreír, aplaudir y aceptar su genialidad. ¡El tipo hizo una orquesta entera solo con su guitarra! Pero, ¿qué más? ¡Todo, lo tiene todo!... ¿Rock pesado?, "I want it all", ¿rock & roll?, "Crazy little thing called love", ¿pop melódico?, "Somebody to love"... Tratándose su sonido no puedo más que sonar como una nena fanática. Con Brian May solo existe un lado en la moneda.

  Si pudiera tener sexo con un sonido, sería con el sonido de Brian May. Es más, si tuviera que elegir mi sonido favorito en todo el mundo, habría un empate entre la voz de Paul McCartney y el sonido de la guitarra de Brian May, (tocada por él, claro está).

  No sabía qué ejemplo elegir, hay muchas cosas que me gustaría compartir y demostrar acerca de él, pero lo haré simple y épico... Brian May, tocando en guitarra eléctrica el Himno Nacional de Inglaterra, en el techo del Palacio de Buckinham, en presencia de la Reina Isabel II. ¿Se puede ser más cool que eso?



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MENCIONES HONORÍFICAS:

- Mariano Martínez (Attaque 77)
- Daron Malakian (System Of a Down)
- Mario Álvarez (Cooper)
- Wes Borland (Limp Bizkit)

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Último Día del 2014... ¿Y Luego Qué?


  El 2014 no fue un buen año para mí; los proyectos que inicié se quedaron inconclusos por ahí, perdidos y olvidados, al igual que la mayoría de las personas y lugares que estuvieron remotamente relacionados con mi vida durante estos últimos doce meses. Hoy, el último día de diciembre, no me queda casi nada de aquello con lo que inicié el año; salvo lo realmente importante: mi familia. Y es por eso que no puedo quejarme de manera abierta, pues fue un mal año en todos los sentidos, (emocional, profesional y personalmente), pero no tengo ningún problema estrafalario o de veras trascendente, y pese a que agradezco eso de entrada, a la vez me hace sentir tan poco vivo y tan poco relevante para la actualidad de un mundo que insiste en no notarme o incluirme. Fuera de mi familia no amo a nadie, nadie me ama a mí (aunque por ahí, más de una persona diga lo contrario), no siento odio por nadie y tampoco lo provoco. No tengo deudas, no tengo ningún tipo de apuro económico e incluso terminé el año ahorrando un poco. No tengo planes presumibles, ni a mediano, ni a largo plazo. Mis sueños de la juventud se quedaron en algún lugar en el camino que me ha traído a donde sea que estoy. No deseo poseer nada en concreto, ni me sobra ni me falta nada. No hay algo que despierte en mí un interés productivo o un sueño, aunque sea mínimo. Hoy para mí todo es una idea ahogada en un tintero casi vacío, de por sí.

  Pero es ese limbo existencial lo que me preocupa. No sé qué va a suceder, y lo peor es que no tengo la intensión o motivación para aclararlo. Por primera vez desde que tengo conciencia, voy a empezar un nuevo año sin una larga lista de propósitos cargados de esperanza, ímpetu y avidez. Tengo 25 años y me siento desmotivado, viejo y aburrido. He alejado a todos y me he alejado de todo. Soy un ermitaño emocional. 

  Lo lamentable: no tengo intención de cambiarlo próximamente, pues me siento bien... estoy cómodo con mi vida. Pero "cómodo" es una palabra muy ambigua cuando la usamos como adjetivo al intentar definir una vida.  

  Me siento muy apático e indiferente ante mí mismo. Una vez alguien muy importante para mí me dijo: "Las cosas no tienen sentido por sí mismas; hay que dárselo". Hoy más que nunca, estoy convencido de que fue un consejo muy valioso, y lo atesoro.

  ¡Ya quiero que comience el 2015! Me intriga, pues sé que mi estado de stand by no es permanente... ¡No puede serlo! Pero no me imagino cómo le voy a hacer para cambiar las cosas. Realmente no tengo ni idea. ¿Qué puede seguir?, ¿un negocio?, ¿otro viaje?, ¿otro trabajo?, ¿otro amor?..., nada de eso me emociona realmente, pero a la vez, lo que me intriga es el hecho de tener que encontrar algo que me emocione. Un poco confuso, al borde de lo ridículo; mi objetivo es encontrar un objetivo. Entonces, a final de cuentas sí tengo un propósito para el 2015: encontrar un propósito. Me van a sobrar muchas uvas...





miércoles, 3 de diciembre de 2014

Tipos De Libros Que No Me Agrada Leer


  No tengo un género literario favorito, pero sé qué no me gusta: las historias demasiado fantasiosas. No me gusta que la imaginación, casi invariablemente, termine rayando en lo infantil y ridículo, como en "Harry Potter", "Twilight", "Narnia" y esas tonterías best-seller que están de moda. Por otro lado, no juzgo a nadie en base a los libros que les gustan. Tal vez sea injusto con este género (sea cual sea), porque no le he dado una oportunidad importante en mi vida, pero de entrada no me llama la atención, no me provoca, no me genera la más mínima inquietud, y así, ¿cómo dar el siguiente paso? Es como la marihuana: la probé y no me gustó, no necesito seguir consumiendo para confirmarlo. Algo muy parecido me sucede con la ciencia ficción.

  Tampoco me gustan las historias demasiado vulgares; una vez compré un libro llamado "Con el sol en la cara", de un tal Sergio Guzmán... ¡sentí que estaba viendo una película de albures y ficheras!, tipo Alfonso Zayas, Rafael Inclán, Polo Polo, o algo así. Me sentí naco solo de leerlo, y desde luego, no lo dejé ni a la mitad. Es una de las pocas veces que he tenido que dejar un libro empezado, pues debido a ese sentimiento de ansiedad que describí en mi entrada anterior, hay algo que no me permite dejar inconclusos los libros que comienzo a leer. Pero, ¡este sí que lo merecía! Me ha pasado en otro par de ocasiones con este tipo de libros donde forzan los "mexicanismos" y las tropicalizaciones con el fin de enganchar a (o conectar con) cierto sector de la sociedad.

  No me agradan los libros de autoayuda o de superación personal. Tengo libros de Carlos Cuauhtémoc Sánchez, y en algún momento disfruté "Un grito desesperado", (sobre todo porque me impactó), pero aprendí que es un tipo de literatura que me fastidia, siento que estoy viendo un episodio de "La rosa de Guadalupe", o que estoy en una entrevista de trabajo para una empresa con "sistema de pirámide", en donde intentan lavarte el cerebro, diciéndote que eres "el mejor del mundo", y que "vales mucho", solo para atraerte y que termines invirtiendo más de lo que vas a ganar. Alguna vez me obligaron a leer "Alma de campeón", de Horacio Jaramillo... ¡Mierda! Entiendo que los profesores intenten motivar a sus alumnos y acercarlos a la lectura, pero tal vez deberían leer la misma cantidad de libros que imponen.

  Una vez comencé a leer "Si yo puedo, tú también puedes ser feliz", de Gabriel Nájera, un conferencista que no tiene brazos y sus piernas no son... digamos... normales. Mi papá me regaló el libro porque ese señor fue a su empresa a dar una plática motivacional y compró el libro. Creí que sería interesante, pero tampoco terminé de leerlo, y no solo por la forma en que estaba redactado y estructurado, sino porque tenía demasiadas faltas de ortografía. (De hecho le hago un favor al escribir el título de su libro con tildes). En solo una página tenía más faltas ortográficas que las que seguramente encontraría en el cuaderno de Español de un niño de secundaria. ¿Cómo pueden editar y publicar algo así? Sé que es por mero lucro, que es una editorial independiente y que el autor no tiene brazos, pero es seguro que ese libro tuvo que pasar por muchos filtros para ser aceptado y finalmente distribuido... ¿A nadie le importó ese pequeño detallito insignificante que es LA PUTA ORTOGRAFÍA? 

  En general y en resumen, esos tres tipos de libros son los que no me gustan: muy fantasiosos, muy vulgares y de superación personal. Obviamente estoy abierto a que existan excepciones, (de hecho, ya las hay).

  Entonces, ¿qué me gusta leer?... Como decía, no tengo un género favorito, pero me he dado cuenta de que me encantan las cosas reales: desde realistas; (novelas policíacas o románticas, cuentos cortos, guiones, etc.), hasta literalmente reales; (biografías, autobiografías, diarios, etc.). Esto abarca a grandes rasgos lo que prefiero leer, pero hablaré de eso en otra entrada.


@DeeckyRizzo